El gobernador Sergio Casas junto al pueblo riojano, participó de la ceremonia que se realizó en el paraje Bajo de Luca, a pocos kilómetros de Chamical, en homenaje por los 42 años del martirio de los curas Carlos Murias y Gabriel Longueville. La santa misa fue oficiada por el obispo monseñor Marcelo Colombo, el obispo Auxiliar de Santiago del Estero, “Quique” Martínez Ossola, el obispo francés de Viviers, diócesis de origen del padre Gabriel Longueville, monseñor Jean Louis y el obispo de Cruz del Eje Hugo Ricardo Araya.

Junto al gobernador Sergio Casas, estuvieron presentes el intendente Daniel Elías, la vicepresidenta primera de la Cámara de Diputados Adriana Olima, el diputado nacional Danilo Flores, el presidente del Bloque Justicialista diputado Hugo Páez, los diputados provinciales Renzo Castro, Dora Rodríguez, Sergio Brizuela, Elio Díaz Moreno, Jorge Salomón, Federico Sbiroli, Daniel Miranda, Alfredo Brígido, la viceintendenta Mercedes Moreno, el juez del Superior Tribunal de Justicia Luis Brizuela, el ministro de Infraestructura Juan Velardez, los secretarios de Prensa y Difusión Luis Solorza, de Derechos Humanos Delfor Brizuela; otras autoridades provinciales, municipales y eclesiásticas.

Cabe mencionar la presencia de una delegación de jóvenes de Francia, laicos, sacerdotes. Se trata de alrededor de 30 jóvenes franceses de la diócesis de Viviers, junto con el obispo Jean Luis Balsa de esa comunidad que arribaron a La Rioja hace varios días con el propósito de recorrer diversos lugares de la Capital y de Chamical, para conocer la cultura donde prestó servicios en vida el sacerdote Gabriel Longueville.

También participó el intendente de San Carlos Minas Cristián Adrián Frías, junto a una delegación de 70 personas de ese municipio de la provincia de Córdoba.

El camino es la unidad

El gobernador Sergio Casas recordó el doloroso momento que ocurrió hace 42 años, “donde de una manera cruenta pretendían callar la voz de aquellos que reclamaban una política pública para todos, pero fundamentalmente para los más necesitados, los más humildes”. “Hoy tiene más vigencia esa palabra que se tiene que transformar en hechos concretos, en una unión verdadera, dejando de lado los egoísmos, los individualismos para abrazarnos”, manifestó.

De igual manera, sostuvo: “Tenemos que reafirmar que el gobierno tiene que representar al pueblo, un gobierno que tiene que trabajar por todos con una mirada más compasiva con los más necesitados, por eso hay que tener un oído en el pueblo y el otro en el Evangelio, para seguir andando nomas”. “Tenemos que seguir más unidos que nunca, hermanados en unión verdadera y trabajando por todos, pero teniendo una mirada para los que más necesitan”, indicó.

El goberndor dijo que el sitio de la memoria que albergó al pueblo riojano en esta jornada “es un lugar sagrado, lo mismo que la ermita de Angelelli, donde el próximo 4 de agosto vamos a estar terminando algunas mejoras”.

“Hoy viven en nosotros. Recordamos su palabra que sigue más viva que nunca”, reafirmó y subrayó que “su voz no podrá ser acallada jamás”. “La figura de Carlos y Gabriel, es la palabra viva que tenemos que tener por y para siempre”, enfatizó.

El homenaje

“Toda la Iglesia sangra en nuestros mártires”, es el lema elegido por la comunidad eclesial para honrar a los curas, porque “ellos son justicia y esperanza en medio de su pueblo”.

Pasadas las 8:30 se dio inicio a la peregrinación desde el cementerio hasta la parroquia con las urnas que contienen los cuerpos de los curas que fueron exhumados. Luego, se realizó la bendición de la cripta de los mártires en la parroquia El Salvador. Desde allí, continuó la peregrinación hacia el lugar del martirio, donde se celebró la Santa Misa, de la que participó el gobernador Sergio Casas.

En su mensaje, el obispo Colombo dijo que esta ceremonia es una oportunidad para expresar nuestra alegría de ser pueblo de Dios. Sostuvo: “Estar aquí hace estar aquí, hace estar aquí hasta expresarnos a favor de la vida que nos viene de Dios, hay que celebrar la vida que Dios nos da y comprometernos a entregarla según ese estilo de Enrique, de Carlos, de Gabriel y de Wenceslao”.

Recordó las últimas expresiones de Carlos en su homilía de ese día 16 por la tarde y dijo que “podrán acallar la voz del padre Carlos, del obispo, pero no se podrá parar nunca la fuerza de la voz del Evangelio. Esa expresión tiene que hacernos a nosotros más que nunca sensibles al legado sagrado que ellos significan para nosotros”.

“Chamical es como la herida del lanzazo del cuerpo eclesial de La Rioja, de ahí brota sangre y también brota agua, agua de vida, agua de vida nueva. Es una iglesia martirial, alumbrada entre distintos desencuentros, invitada a un tinkunaco permanente, creativo y fraterno, y por eso la sangre de nuestros mártires para recordarnos que hay que poner toda la vida y todo lo que somos al servicio de los demás”, expresó.

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