Existen ciertos hábitos que sumados a la rutina diaria ayudan a quemar más de 300 calorías. Desde respirar profundo, sentarse derecho o lavar la ropa hasta dormir al menos siete horas, un repaso de las actividades más productivas.

La fórmula infalible para bajar de peso sin exigirse es aún un deseo inexistente. Un método carente de esfuerzo que brinde los resultados esperados en cada uno que se someta es una realidad todavía desconocida. Reducir kilos es una obsesión general que llevó a científicos y demás especialistas a elaborar cientos de estudios y pruebas en la búsqueda del procedimiento que elimine la mayor cantidad de calorías.

Con el tiempo surgieron un sinfín de dietas y rutinas de entrenamientos que incursionaban cada vez más en maneras muy complejas de llevar adelante, tanto que muchos terminaron tirando la toalla. Pero bajar de peso no siempre tiene que estar ligado con la exigencia. Para no padecer largas horas en el gimnasio o de planes alimenticios que suprimen los consumos favoritos, hay actividades cotidianas que ayudan al adelgazamiento. Simples modificaciones en la rutina diaria que contribuyen a suprimir una considerable cantidad calórica.

Algunos alimentos: en la alimentación, por supuesto, está la principal forma de modificar el peso. Dejar de lado los consumos ricos es la premisa de casi toda dieta. Sin embargo, no es necesario evitarlos. La clave radica en incluir opciones saludables. “Elegir productos frescos, evitando los procesados listos para comer, los enlatados y las galletitas. Utilizar los aceites en spray. Reemplazar alguna porción de pan en el desayuno por fruta fresca, licuados, ensaladas de fruta”, enumeró a Infobae la nutricionista Romina Stoppani.

Caminar más: la especialista aconsejó, de ser posible, lanzarse a una caminata en el rumbo hacia el trabajo o la escuela, en lugar de tomar el taxi o colectivo. “Quizás no a la mañana cuando se va a trabajar porque estamos apurados, pero a la vuelta podemos caminar o bajarnos una parada antes de la nuestra y así hacer algunas cuadras caminando”, señaló.

Dormir al menos 7 horas: aunque la actividad se la suele asociar con el sedentarismo, descansar poco se relaciona con una mayor ingesta calórica, de acuerdo a una investigación del King’s College de Londres, publicada en el European Journal of Clinical Nutrition. Los especialistas compararon un grupo de voluntarios que durmieron de tres a cinco horas con otros que hicieron de siete a doce horas de sueño. Los primeros, a pesar de haber estado despiertos más tiempo, no gastaron más energía durante las siguientes 24 horas porque también comían más: ingirieron un promedio de 385 calorías más por día más que sus homólogos.

Tareas domésticas: otra de las recomendaciones de Stoppani es limpiar, ya que se utilizan “una gran cantidad de movimientos y músculos al mismo tiempo, por lo que se gasta energía y ayuda al descenso de peso”. El sitio AXA PPP Healthcare reveló las calorías suprimidas al realizar distintos quehaceres del hogar durante una hora: cortar el pasto quema hasta 350 calorías; lavar el auto, 250; encerar el piso, 200; lavar ropa, 200; limpiar ventanas, 250; pasear el perro, 180.

Sentarse derecho: un consejo para perder peso de forma rápida es sentarse con la espalda recta. Siempre. No importa si estás trabajando, comiendo o viendo una película en el cine. Este simple hábito, como el primero, puede reducir el cortisol del cuerpo, la hormona vinculada al aumento de peso, especialmente la grasa del vientre.

Beber dos vasos de agua: antes de comer, los expertos recomiendan consumir agua para no comer de más. Al saciar parcialmente el apetito con este hábito no solo se esquivan calorías, sino que además se ayuda a prevenir atracones y aumentar el metabolismo.

Respirar de forma profunda: también reduce la cantidad de cortisol presente. Aumenta la cantidad de oxígeno e incrementa el ritmo metabólico. Al exhalar más rápido, se expulsa más dióxido de carbono, lo que ayuda a las células a quemar más. Por cada litro de oxígeno consumido se eliminan 5 calorías. La práctica es fundamental en el yoga y la meditación, en los que la respiración tiene un papel protagonista.

Subir escaleras: prescindir del ascensor implica un trabajo aeróbico que ayuda a quemar calorías. La facultad de Medicina de la Universidad de Boston determinó en un estudio que la suma del tiempo empleado en actividades cotidianas de corta duración, como subir las escaleras, causa los mismos beneficios, si se hacen regularmente y varias veces al día, que machacarse una hora seguida en el gimnasio.

Bailar: moverse al compás de la música es una de las actividades favoritas, especialmente para las mujeres. Lo ideal es preferir ritmos más vivos, pero los resultados se ven incluso en los danzas no tan intensas, como el ballet: con practicar media hora, se suprimen 116 calorías. En este ítem pueden sumarse también las populares clases de Zumba, capaces de eliminar 340 calorías. infobae.

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