El estilo de vida, los horarios imprevisibles y los días que pasan corriendo hicieron del momento de la comida un acto que se da en cualquier lugar.

Sentarse en la mesa junto a la familia y comer: primer plato, segundo, postre y café. Es una imagen cada vez más rara en nuestros días. El estilo de vida, los horarios imprevisibles y los días que pasan corriendo hicieron del momento de la comida un acto que se da en cualquier lugar. En este contexto, uno de los mejores aliados para guardar los alimentos, por su utilidad, es el tupper de plástico: económico y liviano para llevar el almuerzo a la escuela o la oficina. Aun así, hay algunas comidas que se estropean en este recipiente.

  • Huevo crudo y carnes previamente procesadas. El huevo crudo y sus derivados -como pueden ser la mayonesa o una tortilla poco hecha- son especialmente delicados por el riesgo de contaminación de bacterias como la salmonelosis o Ecoli. Por este motivo, no se recomienda transportarlo en un tupper, a no ser que nos aseguraremos muy bien (mediante un envase térmico o hielo) de que no se pierde la cadena del frío. En el caso de las carnes previamente procesadas, hay que tener especial cuidado con aquellas que han estado manipuladas previamente, como la carne picada o los filetes rebozados. Al guardarse en el tupper (y más aún, al transportarlo) tienden a disminuir sus propiedades, estropearse más fácilmente y perder su textura.
  • Leche y derivados lácteos. Ya sea en líquido (como el café con leche) o en salsa (unos espaguetis con crema), quedan fuera de las “comidas aptas para tupper”, ya que el simple hecho de comer de tupper suele comportar transporte y cambios de temperatura que podrían cortar el lácteo y provocar malestares estomacales.
  • Sopas, guisos u otros platos que se consumen naturalmente a alta temperatura. Si bien son compatibles con el tupper de plástico, es muy importante dejarlos enfriar antes de guardarlos. Si se respeta esa bajada de temperatura, el contacto con el plástico no generará vapor y se conservará mejor su textura. Además, reduciremos el riesgo de desprendimiento de aditivos del plástico.
  • Ensaladas condimentadas. Rúcula, lechuga… Las hojas verdes y brotes que constituyen nuestras ensaladas no son amigas de los tuppers de plástico, especialmente cuando están sazonadas y fuera de la heladera, ya que pierden lo más importante: su textura crujiente. En este caso, es mejor condimentar la ensalada justo antes de consumirla.
    • Café, té o infusiones. El típico recipiente “yanqui” con rosca para guardar el café, té o infusión de la mañana y salir corriendo. Es el “tupper para bebidas” y, al igual que ocurre con los caldos, es mejor llenarlo cuando el líquido no está demasiado caliente, así nos aseguramos de que no hay contaminación del plástico a la bebida.

    Y, ante todo, sé selectiva a la hora de comprar los tuppers y fijate en la calidad del plástico. Aquellos aptos para el uso alimentario tienen grabado un dibujo de un envase con un tenedor.

    Fuente: La Vanguardia-entremujeres

SIN COMENTARIOS

Dejar una respuesta