Dormir bien tiene, al parecer, efectos secundarios beneficiosos (Shutterstock)

La ciencia encontró seis ventajas complementarias al sueño adecuado. “Dormir bien” es una frase hecha con fuerte filiación al discurso social dotada también de un contenido académico. Es necesario dormir ocho horas de corrido en promedio para mejorar la eficiencia en la vida diaria. Las recomendaciones para conseguir un descanso ideal van desde hacerlo en una habitación fresca, oscura y tranquila hasta reducir el consumo de cafeína después del mediodía, limitar la nicotina y el alcohol.

Las investigaciones realizadas sobre efectos alternativos, aleatorios, secundarios multiplican los beneficios que resultan del correcto acto de dormir. Mejoras físicas, alimenticias, de rendimiento, de salud se consiguen con condiciones idóneas y felices para conciliar el sueño. Una lista de seis aspectos lucrativos sorprendentes de una noche de descanso profundo.

Combate los resfriados

El sueño adecuado puede palear los efectos del resfrío (Shutterstock)

Un estudio publicado en la revista Archives of Internal Medicine analizó que las personas que habían dormido cinco horas o menos por noche tenían más probabilidades de experimentar un resfrío u otra infección en un lapso de 30 días. Esta investigación cuenta con estudios previos que ratifican la publicación: puntualmente hay uno que atribuye deliberadamente el virus del resfriado al mal sueño en el marco de una prueba médica. Quienes dormían menos de ocho horas eran tres veces más proclives a pescar un resfriado en comparación a quienes dormían ocho horas o más.

Mejora el ejercicio

A su vez, el ejercicio también ayuda a dormir bien (Shutterstock)

Así como el desarrollo físico ha demostrado ser un patrocinador de una buena noche de sueño, a la inversa funciona de la misma manera. Investigaciones han evidenciado que en detrimentos de estas condiciones, el ejercicio y la actividad física resultan más trabajosos y difíciles, lo que se traduce en un entrenamiento menos intenso o más corto. Estudios en atletas profesionales indican que la privación de un sueño adecuado puede disminuir el rendimiento en el deporte.

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