Los propietarios de los restoranes en la ciudad de Yulin, en el sur de Chica, dicen que comer carne de perro durante el verano es una tradición que se debe mantener. Así, por ejemplo, el año pasado sacrificaron a unos 10.000 animales, a pesar de las críticas de las organizaciones que defienden los derechos de los animales.

Amontonados, moribundos, colgados de ganchos, listos para ser asados o hervidos. Así estarán los miles de perros que serán parte, desde mañana, del festival de carne canina “Yulin 2016“.

El encuentro volvió a generar polémica y disparó la petición de agrupaciones protectoras de animales para que se cancele. Sin embargo, los organizadores y participantes argumentan que es una experiencia cultural, no muy distinta a las exhibiciones de vacas, pavos o corderos de cualquier fiesta pueblerina occidental.

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El pedido para que se prohíba el encuentro cruzó las fronteras de la provincia china de Guangxi Zhuang y se volvió internacional. Desde la plataforma Change.org, 17 mil personas ya firmaron la peticiónal gobierno chino para detener el festival, aunque por ahora la iniciativa sigue adelante.

“Los organizadores insisten en decir que es cultural, pero es mentira. La gente está decepcionada no porque China come carne de perro, sino porque los exponen a torturas como quemarlos, hervirlos o pelarlos vivos, entre otras crueldades”, sostienen en el comunicado, y agregan: “Queremos poner un freno a esta situación, con la esperanza de que el festival Yulin 2016 no empiece”.

Una segunda petición se sumó a través del sitio web Human Society International, que califica la iniciativa como “el festival del horror” y se dirigedirectamente al presidente Xi Jinping.

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Las protestas, además de algunos cambios de actitud en China, parecen haber tenido cierto efecto. En 2014, el gobierno de Yulin se distanció del festival y declararon que lo organizaban empresarios privados y no contaba con el respaldo del gobierno.

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“El furor por la carnicería disminuyó en 2013, 2014 y aún más en 2015”, afirmó el referente de Human Society Internacional PeterLi, basándose en sus visitas a la ciudad durante varios años. “La industria de la carne de perro en Yulin y en todo el país está desapareciendo”, explica Li.

En los últimos años hubo enfrentamientos entre los vendedores de perros y los activistas, y últimamente algunos restaurantes especializados en carne de perro y vendedores optaron por ocultar los carteles donde se publicitan para evitar problemas.

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